METATRÓN
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METATRÓN
Coro Angélico:
Serafín
Nombre en Hebreo:
מֶטָטְרוֹן
(Meṭāṭrōn o Mattatron)
El Arcángel Metatrón, también conocido como el Escriba Divino o el "YHVH Menor", es uno de los seres más poderosos en la angeología, tanto en la mística judía como en la Cábala. A diferencia de otros arcángeles tradicionales, Metatrón representa el arquetipo de la ascensión humana y la trascendencia, representando el potencial divino de cada ser humano y siendo el encargado de anotarlo todo en el Libro de la Vida, así como de organizar el universo a través de la Geometría Sagrada siendo el Cubo de Metatrón su símbolo más importante.
Puede ser un mentor sumamente riguroso, comprometido con la evolución genuina, la verdad y el autoconocimiento, actuando como un faro para aquellos buscadores e iniciados que deciden ordenar su caos mental, elevar su conciencia y mirar con honestidad profunda el registro de su propia alma.
Etimología y otros nombres
El origen de su nombre no posee una raíz lingüística evidente en el hebreo tradicional, lo que acentúa su aura de misterio. Una de las interpretaciones más aceptadas deriva del griego meta-thronos, que se traduce como "el que comparte el trono" o "el que está detrás del trono", haciendo alusión a su estatus como el ser más cercano al Creador. Otra vertiente sugiere que proviene del latín metator, que significa "el medidor", "el que marca las fronteras" o "el que guía", conectándolo directamente con su rol en la delimitación del orden del cosmos a través de los patrones geométricos.
En diversas corrientes místicas e iniciáticas es denominado también como el Ángel de la Presencia, el Príncipe de las Faces o el Gran Canciller Celestial. En textos antiguos es a veces llamado el "YHWH Menor", reflejando su cercanía al trono de Dios y su estatus como reflejo del creador.
De Enoc a Metatrón
En las tradiciones místicas más profundas, se relata que Metatrón conoció la experiencia terrenal antes de ocupar su lugar junto al Creador. Originalmente fue el sabio patriarca Enoc, un mortal que por su rectitud y pureza se le permitió ascender en cuerpo y alma a los cielos, donde fue transformado por el Creador en un ser de fuego, luz y sabiduría infinita para resguardar los secretos de la creación.
A diferencia de otros profetas que experimentaron visiones o desdoblamientos espirituales, Enoc fue elevado en cuerpo y alma. Atravesó las complejas aduanas energéticas de los siete cielos, un ascenso que requería una pureza de vibración absoluta para no ser desintegrado por la intensidad de las frecuencias superiores.
Cuando los ángeles de mayor jerarquía (Serafines, Querubines y Ofanines) percibieron la llegada de Enoc al punto más alto del cielo, se desató una indignación profunda. Los ángeles protestaron cuestionando "¿Qué hace este mortal en el plano de los seres de fuego? ¿Por qué se le permite el acceso al secreto del universo a alguien que proviene de la Tierra densa?". La respuesta del Creador fue el decreto que selló el destino de Metatrón: defendió a Enoc declarando que su fidelidad, rectitud y búsqueda de la verdad en un mundo oscuro lo hacían merecedor de ser coronado por encima de todos ellos.
La estructura sutil de Enoc se agrandó hasta ocupar de extremo a extremo las dimensiones del cosmos manifestado: su carne terrenal fue consumida por completo y reestructurada; sus huesos se transformaron en ascuas de enebro encendidas; sus arterias y venas pasaron a ser corrientes de fuego líquido; sus pestañas se convirtieron en ráfagas de relámpagos y sus ojos pasaron a brillar como antorchas ardientes. También le fueron otorgadas 36 pares de alas (72 en total), que representan el dominio espiritual sobre todas las direcciones del universo, y su nuevo ser fue cubierto por miles de ojos que simbolizan el don de la clarividencia absoluta y la capacidad de registrarlo todo.
Para culminar la ascensión, la Divinidad vistió a la nueva entidad con un "Manto de Gloria" que contenía plasmados todos los secretos de la creación y los planos cósmicos, y finalmente colocó sobre su cabeza la Corona Real, en la cual se grabaron las letras místicas con las que se diseñaron los cielos, las estrellas y la Tierra.
Esta historia es un recordatorio del potencial divino que todos poseemos, pero de la rectitud en mente y corazón necesarias para manifestar esa divinidad interna que escondemos. La trascendencia no es un estado de paz pasiva o comodidad mental, es un proceso de fuego transformador que destruye viejas estructuras, apegos a la densidad y las ilusiones del ego para purificar el espíritu.
Atribuciones
Ascensión de consciencia, representa el potencial inherente del ser humano para elevarse en consciencia por encima de la densidad material recordando aquella chispa divina que habita en cada uno, habiendo él mismo sido un alma humana antes que el Creador transmutase su esencia a Arcángel para ocupar el rol que ocupa actualmente.
Geometría sagrada (estructura del universo), es el regente de los patrones geométricos que le dan forma y orden al cosmos. Precisamente el Cubo de Metatrón es una de las figuras más complejas y poderosas de la geometría sagrada.
Discernimiento, representa el discernimiento de tomar consciencia de cada acción y elección, de sus efectos y consecuencias, para así poder tener un actuar más consciente en sintonía con el plan divino del alma y con las leyes universales.
Custodio de los Registros Akáshicos, es el escriba de Dios, registra todo lo que sucede en el cosmos en el Libro de la Vida con total imparcialidad, registrando las acciones, pensamientos, aprendizajes, karmas, plan álmico, a lo largo de las distintas existencias así como el conocimiento divino de las leyes universales y los acontecimientos cósmicos.
A TENER EN CUENTA
A Metatrón se le adjudica el rol de Guardián del registro de todos los acontecimientos de cada alma en el Libro de la Vida, más conocido actualmente como los Registros Akáshicos. Su tarea primordial en este aspecto no es la de un juez punitivo sobre las acciones humanas, sino que la de ser un testigo de todas las acciones humanas en su proceso evolutivo. Es el guardián que se asegura de que cada acción, pensamiento y aprendizaje quede registrado con imparcialidad en el tejido del cosmos, permitiendo que las almas comprendan la causa y el efecto de sus elecciones para que puedan madurar desarrollando sus consciencias.
Relatos principales donde intervino
La Transformación de Enoc: el patriarca Enoc fue llevado a través de los distintos cielos por la Divinidad para conocer los secretos del cosmos, los astros y el tiempo. Al final de su viaje terrenal, su carne fue transformada en llamas puras y sus ojos en antorchas, expandiéndose sus dimensiones para convertirse en el Arcángel Metatrón, el primero y el último de los príncipes celestiales.
La Columna de Fuego en el Desierto: en la mística esotérica, se considera que Metatrón fue la manifestación que guió y protegió al pueblo de Egipto a la tierra prometida en su tránsito por el desierto, mostrándose como una columna de humo durante el día y de fuego durante la noche, marcando el límite seguro y el equilibrio entre las fuerzas del entorno.
Elementos asociados
Cubo de Metatrón, es su símbolo sagrado por excelencia, configurando el mapa geométrico de la creación conteniendo los cinco sólidos platónicos representando el orden del cosmos.
Libro de la Vida, es el encargado de registrar en él todos los actos y acontecimientos del cosmos, siendo el Gran Escriba Divinol, representando las memorias de las almas y la sabiduría universal (Registros Akáshicos).
La pluma de fuego, posee una pluma eterna, luminosa y llameante asociada directamente a su acto de registrar todos los actos y secretos del cosmos. Invocar este símbolo ayuda a concretar proyectos, estructurar ideas difusas en el plano material y cortar con narrativas de autoengaño.
Luz diamantina, representan la síntesis de todos los colores, la pureza original de la Fuente y la claridad absoluta que no admite sombras ni distorsiones.
Conectar con Metatrón
Primero que nada, siempre hago el recordatorio de que ningún ser que provenga de la luz te va a exigir devoción, sacrificios o sangre. Si lo hace, se pone violento, o busca posesionar un cuerpo, es alguna entidad densa engañando y deberías buscar ayuda. El buscar conectar con un ser es porque queremos llamarlo a nuestra vida, o para responder su llamado porque algo quiere trabajar con nosotros. Habiendo aclarado esto, prosigamos con el contacto con Metatrón:
Registros Akáshicos, aprender a abrirlos genuinamente con la claridad mental e integridad que esta tarea conlleva para una correcta canalización, es una gran forma de conectar con el Escriba Divino y su energía para que la verdad sea revelada.
Geometría sagrada, meditar utilizando geometría sagrada, en especial el Cubo de Metatrón, ayuda a sintonizar la consciencia con las leyes cósmicas empujando al orden del caos mental. Lo que la mente humana puede no entender, el alma lo conoce.
Color oro, simboliza la conciencia solar, la inmortalidad del alma y el logro de la Gran Obra alquímica (el humano que asciende a los cielos).
Distante a la imagen de seres amorosos y comprensivos que el New Age implantó en el colectivo, los ángeles en realidad poseen una naturaleza más militar como guerreros celestiales. Son seres de amor, están al servicio de la humanidad muchas veces, pero son firmes y rectos en su actuar porque siguen las órdenes del Creador ejecutando la ley divina, por lo que conectar con ellos implica ser consciente de que serán estrictos y exigentes en su guía no tolerando que se les haga perder el tiempo. No están para complacer el ego humano de sentirse especiales o elegidos como se ve actualmente en algunos "canalizadores" (vaya a saber con qué conectan realmente). Hecha esta aclaración, continuemos con el trabajo con Metatrón.
Trabajar con Metatrón es tener la valentía de confrontar la verdad del alma, reconociendo su plan divino dentro de la creación y tomando consciencia de nuestras acciones (pasadas y presentes) y sus consecuencias alinéandonos con el orden de las leyes divinas del cosmos, actuando y observando en la creación con más consciencia. Conectar con él implica el compromiso de generar un equilibrio kármico corrigiendo nuestro actuar y pensar para estar en armonía con el plan divino del alma y poder ascender en consciencia tal cual lo hizo el patriarca Enoc.
Es un guía de presencia imponente que no adula al ego humano ni suaviza las lecciones, sino que guía con la firmeza mostrando la verdad de nuestras acciones pasadas y presentes. Si estás listo para asumir el control de tu propia evolución y mirar tu registro álmico sin máscaras, puedes acudir a él para pedir su guía, pero, ¿tienes la predisposición de quitarte la máscara del ego para ver la verdad de tu alma y corregir sus errores? ¿Tienes el coraje de dar el paso hacia tu propia trascendencia y reclamar tu soberanía espiritual? Si tu respuesta es un sí honesto, Metatrón estará allí para guiar con firmeza tu camino.