YULE
Solsticio de Invierno
Natalis Sol Invictis
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YULE
Solsticio de Invierno
Natalis Sol Invictis
Celebración: Solsticio de Invierno, 21 de Junio (Hemisferio Sur) - 21 de Diciembre (Hemisferio Norte)
Colores representativos: rojo, verde, dorado, plateado y blanco
Trabajos mágicos: renacimiento/renovación, familia, amor propio, amor, fuerza de voluntad, esperanza, iluminación, paz.
Plantas y hierbas: muérdago, hiedra, acebo, canela, jengibre, rosa de Jericó, romero, enebro, incienso, mirra, pino, clavo de olor, manzanilla
Bebidas: vino condimentado con especias, sidra condimentada con canela, té de hibisco y jengibre, ponche
Comidas: nuez, nuez moscada, azúcar morena, anís estrellado, clavo de olor, naranja, pan de jengibre, tronco de Yule
El nombre de esta festividad de origen germánico y nórdico proviene del nórdico antiguo jól que significa "rueda", se cree que en referencia a la rueda solar (ciclo solar). Se celebra en el Solsticio de Invierno, utilizándose el 21 de Junio (hemisferio sur) o el 21 de Diciembre (hemisferio norte) como consenso general para celebrar cada año.
Es un momento de espera, de recogimiento y meditación, para encontrar esa luz en nosotros que reconocemos solamente al chocarnos con la obscuridad. Se necesita tiempo para despertar a un nuevo ciclo después de la muerte. Es un tiempo de espera atenta en el que podemos observarnos a nosotros mismos y descubrirnos.
Esta celebración se puede extender por 12 días, comenzando con la quema del tronco de Yule y finalizando con un gran banquete. Es una celebración del triunfo de la luz sobre la oscuridad, celebrándose la esperanza del renacimiento confiando en que después de la fase de mayor oscuridad renacerá la vida que duerme bajo la tierra esperando al momento de renacer.
Significado en el ciclo estacional
Es la noche más larga del año, y aunque esto parezca representar el momento de más oscuridad, en realidad es la victoria del Sol que comienza a ganar terreno a partir de este día sobre la noche para retirar las tinieblas hasta el año siguiente. Por eso es el día de un nuevo nacimiento, pues el Sol llega para alejar las tinieblas cada día un poco más, y traer de nuevo la luz y la vida a la naturaleza.
En la naturaleza la vida se sume en un letargo hasta la vuelta del calor y los días más largos, no muere ni se destruye, sino que se retira hacia el interior para protegerse del frío extremo. Las semillas duermen bajo tierra para conservar su vitalidad esperando al momento de dar vida nuevamente, y algunos animales entran en período de hibernación.
Es un momento de descanso antes de las labores del campo que llegan con la primavera. Pese a que es una época muy fría todavía, sumida en la mitad del invierno, a partir de este descanso el ciclo natural comienza a rodar de nuevo y la naturaleza se comienza a preparar para la llegada de la primavera de forma sutil.
Natalis Sol Invicti
En los días previos al Solsticio de Invierno, durante el otoño, los días se van volviendo cada vez más cortos hasta llegar a la noche más larga del año y en las culturas antiguas esto se tomaba como que el Sol iba perdiendo fuerza ante la oscuridad y la noche.
Pero al llegar el Solsticio (del latín Sol "Sol" y sístere "permanecer quieto") pareciera que el Sol se queda quieto por un período de tres días, antes de comenzar de nuevo a moverse a través del cielo comenzando los días a ser más largos y las noches más cortas a partir de este momento. Esta victoria del Sol sobre la oscuridad es lo que se denomina (en latín) Natalis Solis Invicti, que significa el Nacimiento del Sol Invicto, porque es el resurgimiento de luz y el Sol que comienza a ganarle terreno a la noche.
De Yule a la navidad cristiana
Al saber que no iban a poder remover esta celebración pagana, decidieron acoplar una celebración propia sobre la misma fecha, y así esta celebración es la que en la actualidad fue modificada por el cristianismo para transformarse en lo que es la Navidad actual.
En su expansión por Europa el cristianismo se encontró con la dificultad de convertir a una sociedad con costumbres ancestrales muy arraigadas, a las cuales llamaban paganas, por lo que optaron por generar un sincretismo respecto a ciertas celebraciones. Una de ellas fue Yule asociando la figura y el nacimiento de Cristo a esta fecha para asociarlo con el triunfo de la luz del Sol sobre la oscuridad de la noche.
Fue así que se adoptaron ciertas costumbres como decorar un pino, como antiguamente se realizaba con el tronco de Yule, celebrar un banquete con la familia y allegados, y se sincretizó la figura del viajero invernal, asociada generalmente a Odín, con la figura histórica de San Nicolás de Bari dando origen a lo que actualmente es Papá Noel o Santa Claus. Así también se mantuvieron algunos símbolos como las plantas perennes como el acebo, el muérdago y el pino, aunque todas estas cosas no tengan nada que ver con el nacimiento de Cristo.
Hay que resaltar que en muchos países del norte de Europa, el proceso de cristianización nunca logró eliminar completamente el término "Yule". Mientras que en los países latinos se adoptó el término Navidad, en las lenguas germánicas y escandinavas se sigue utilizando el término Júl (Suecia, Dinamarca, Noruega) o Yule (en algunos contextos anglosajones y escoceses). La tradición pagana fue tan fuerte que sobrevivió incluso a lo que fue impuesto posteriormente.
¿Cómo celebrarlo?
Tronco de Yule
Se decora el Tronco de Yule, que debe ser seleccionado y cortado cuidadosamente, puede usarse el Árbol de Yule que quedó del año anterior. Para decorarlo se puede usar: ramitas de canela, muérdago, bayas de pino o acebo, ramas de hiedra o secuoya, y tres velas que deben ser una roja (la fuerza de la vida), una blanca (la pureza de la nieve) y otra dorada (el Sol que renace). Este tronco se quemará durante doce días, comenzando por encender las velas.
Árbol de Yule
Es el precursor del árbol de Navidad, se corta un árbol de hojas perenne que luego se decora con imágenes u objetos de lo que se desea atraer en el año en curso. Se corta y devuelve el árbol a la naturaleza con permiso y respeto hacia ella que lo presta, o se lo guarda para utilizarlo como tronco de Yule el siguiente año.
Intercambiar regalos
Se dedica un momento al intercambio de regalos correspondidos entre la familia, aunque también puede ser con amistades cercanas, como una muestra de afecto y reciprocidad. Este acto simboliza el compartir en el momento del año donde aparentemente hay menos recursos disponibles en la naturaleza como un acto de fe de saber que los recursos volverán sin miedo a la escacez.
Gran banquete
Se prepara un gran banquete para compartir con la familia y los seres queridos más cercanos, utilizando los frutos cosechados, se realiza también el famoso tronco de Yule. Es muy importante festejar la familia y la hospitalidad, la alegría, la victoria de la luz solar por sobre las sombras de la noche como un acto mágico de confianza y agradecimiento por las reservas que sostienen la vida.
Noche de las Madres (Mōdraniht)
En la noche del solsticio se celebra a las deidades femeninas de la tierra y el destino representándose en altares de piedra como una tríada de mujeres de distintas edades sentadas juntas (las Matres o Matronae), y a las Disir, que son espíritus de los ancestros femeninos de un clan que actuaban como guardianas de la familia, la fertilidad de la tierra y los procesos de parto. Se les debe hacer una ofrenda para honrarlas con frutas de temporada o una comida en honor a ellas.