Lavanda
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Lavanda
Su nombre científico es "Lavandula angustifolia", y es un arbusto aromático perenne perteneciente a la familia de las lamiáceas. Es originaria de la zregión mediterránea, el norte de África y algunas zonas de Asia, es una planta silvestre sumamente resistente que se ha adaptado a una gran variedad de suelos en todo el mundo. hojas alargadas y estrechas de un característico tono verde grisáceo, y sus inconfundibles flores violetas o azuladas se agrupan en llamativas espigas. Gracias a su aroma dulce y relajante, es una de las joyas más valoradas en la perfumería y cosmética, así como en la medicina natural y el esoterismo.
La lavanda en la antigüedad
En el antiguo Egipto, la lavanda era considerada una planta de lujo. Sus aceites y ungüentos aromáticos formaban parte de los ungüentos sagrados utilizados por los faraones y se empleaban activamente en los rituales de momificación para preservar los cuerpos y guiar a las almas con un aroma puro.
Por su parte, en el Imperio Romano, la planta se convirtió en un elemento cotidiano indispensable para el bienestar. De hecho, su nombre deriva directamente del verbo latín "lavare" (lavar). Los romanos utilizaban grandes cantidades de estas flores para perfumar y purificar el agua de sus baños públicos y privados, así como para lavar la ropa de cama. También era habitual sahumar las habitaciones con lavanda para ahuyentar las pestes, los insectos y los malos olores del ambiente.
Durante la Edad Media, los monjes continuaron su cultivo en los jardines de los monasterios debido a sus virtudes curativas. En esta época, se popularizó la creencia de que esparcir flores de lavanda por el suelo de los hogares bendecía el espacio, alejaba los malos espíritus y aseguraba la paz y la fidelidad dentro del matrimonio.
Mito de origen
En el sur de Francia Cuenta la leyenda que existió una hada de cabellos rubios y ojos de un azul profundo llamada Lavandula. Al llegar el momento de elegir un lugar en la Tierra para establecer su hogar, abrió su gran libro mágico de paisajes del mundo. Al pasar las páginas, se detuvo en la sección dedicada a las tierras de la Provenza. Al verlas tan áridas, pedregosas y desoladas, se entristeció profundamente y comenzó a llorar sobre el libro. Sus lágrimas, de un azul eléctrico, empaparon la página y tiñeron el diseño del paisaje. Al darse cuenta de que había "manchado" el libro con su llanto, intentó limpiar las gotas extendiendo sus manos sobre la página, pero solo logró esparcir los tonos violetas y azulados por todo el mapa de la región. Para enmendar su error, el hada tomó un pedazo del propio cielo azul y lo esparció sobre los campos reales de la Provenza. En ese instante, de la tierra estéril brotaron millones de plantas de flores violetas con un aroma purificador, y así nació la lavanda.
En la Grecia clásica, según la creencia popular, Artemisa bendijo a esta pequeña y resistente hierba silvestre de las colinas otorgándole la capacidad de purificar los cuerpos y los ambientes dañados. Por esta razón, se consideraba que la planta poseía una energía esencialmente femenina y protectora, y se utilizaba en los templos dedicados a la diosa para limpiar los altares y consagrar los espacios de sanación.
Propiedades energéticas
Planeta: Mercurio
Elemento: Aire
Su principal virtud es la pacificación y la transmutación energética. Es un recurso excelente para disolver las energías densas producto de discusiones, estrés o angustias acumuladas en un espacio, devolviendo el equilibrio y la frescura espiritual. Al conectar directamente con el elemento aire, trabaja de forma profunda sobre los pensamientos y los cuerpos sutiles.
Armonía, suaviza el plano emocional calmando las tensiones de un ambiente y ayuda a restablecer una convivencia armónica en el hogar.
Sueño, su aroma propicia un ambiente de calma ayudando a conciliar el sueño, además de ayudar a tener sueños lúcidos y positivos.
Protección astral, protege la consciencia durante el descanso, previniendo los ataques psíquicos nocturnos y las pesadillas.
Protección, funciona como un escudo sutil pero constante que filtra las influencias negativas externas, envidias y proyecciones mentales externas.
Purificación, ayuda a limpiar el campo áurico de las personas, y neutraliza la energía estancada miasma negativo) y larvas astrales presentes en un espacio.
Claridad mental, calma la mente reduciendo el ruido de los pensamientos negativos, siendo una gran aliada para la meditación y facilitando la conexión con la intuición superior.
Estas propiedades podemos obtenerlas mediante la quema de sus flores para sahumar, o también a través de su aceite esencial.
Propiedades medicinales
En la medicina natural, destaca principalmente por su potente acción equilibrante sobre el sistema nervioso central, actuando como un bálsamo para la mente y aportando grandes beneficios para la salud de la piel.
Digestivo, en infusión relaja los espasmos del tracto digestivo, ayudando a aliviar los cólicos, los gases, la acidez y las malas digestiones vinculadas a los nervios.
Cicatrizante, aplicada de forma tópica, acelera la regeneración de la piel frente a quemaduras leves, eccemas, heridas y picaduras de insectos.
Antiséptico, aplicada de forma tópica evitando que las infecciones frente a quemaduras leves, eccemas, heridas y picaduras de insectos.
Antioxidante, ayuda a combatir el daño celular provocado por los radicales libres, favoreciendo el cuidado y la lozanía de la dermis.
Analgésico, es altamente eficaz para mitigar dolores de cabeza, migrañas por tensión e incluso dolores musculares y reumáticos si se aplica mediante un suave masaje en la zona afectada con aceite esencial.
Ansiolítico, la inhalación de sus compuestos volátiles ayuda a reducir la producción de cortisol, disminuyendo notablemente la ansiedad, los ataques de pánico y el nerviosismo.
Relajante, promueve un descanso profundo, reparador y de calidad, permitiendo que el cuerpo concilie el sueño de forma natural y rápida.
Repelente, actúa como un excelente repelente natural contra insectos molestos como mosquitos, moscas y polillas.
Cuidado de la Lavanda
Luz: mínimo de 6 a 8 horas de luz solar directa al día, algo de semisombra para que las flores no se marchiten antes de tiempo.
Riego: Primavera y Verano: semanal. Otoño e Invierno: cada 2 o 3 semanas, que no se seque de más la tierra. Necesita buen drenaje para que sus raíces no se pudran.
Temperatura y ambiente: tolera rangosmuy amplios, calor intenso y puede resistir heladas. Prefiere terrenos secos, una humedad alta puede generarle hongos. Necesita buena circulación de aire.
Nutrición: no tolera suelos hiperfertilizados, crece en terrenos pedregosos y áridos. Un compost orgánico al inicio de la primavera es suficiente.
Poda: fines de verano o principios de otoño retirando las espigas secas. Cortar 5 a 7 cm por encima de la base leñosa y dura (tronco gris) en la parte verde y tierna dándole una forma redondeada para que la luz penetre de forma uniforme. Una poda para dar forma (más superficial) a principios de primavera para estimular brotes nuevos.
Notas adicionales
Para preparaciones de consumo interno (infusiones), es preferible emplear siempre las flores secas en cantidades moderadas.
Por otro lado, su aceite esencial puro es sumamente concentrado y jamás debe ser ingerido ni aplicarse directamente sobre la piel sin antes ser rebajado en un aceite vehicular base (como el de almendras, jojoba o coco).
Contraindicaciones
durante el embarazo;
niños menores de 6 años;
personas que estén próximas a someterse a intervenciones quirúrgicas (puede potenciar en exceso los efectos de los anestésicos).
personas bajo tratamientos médicos con fármacos sedantes o ansiolíticos, ya que sus efectos individuales podrían potenciarse, generando una somnolencia excesiva.
Tips
Armar una almohadilla con flores de lavanda y una amatista o labradorita, preferiblemente, con tela morada o azul en segunda instancia.
Después de hacer una limpieza profunda en tu casa, quemar flores secas de lavanda sobre un carbón vegetal para sellar las habitaciones con una vibración de paz.
Colgar un ramillete de lavanda detrás de la puerta principal de tu hogar para filtrar y suavizar las energías de quienes entren en él.
Vertir una infusión concentrada de lavanda (ya tibia y colada) desde el cuello hacia abajo al finalizar una ducha habitual para desprenderse de las cargas pesadas del día.
Preparados
Áurico de calma, para calmar el ambiente. Vertir 7 partes de alcohol y 3 de agua destilada, luego incorporar 15 gotas de aceite esencial de lavanda puro. Agitar bien antes de cada uso.
Aceite relajante para contracturas y la sien, en un frasco pequeño de vidrio oscuro (preferentemente de 30 ml con roll-on), añadir un aceite base como el de almendras o jojoba hasta casi llenarlo. Agregar 8 gotas de aceite esencial de lavanda y 4 gotas de aceite esencial de romero. Aplicarlo con masajes circulares en la sien, la nuca o los puntos de tensión.